Homenaje a nuestro «Viejo Luchador»

Escuela Superior Militar Eloy Alfaro cumplió 115 años formando a los oficiales de nuestro Ejército

Hoy izamos la bandera en honor al liberalismo. A esa libertad por la que hombres y mujeres derramaron sangre. Por ese ideal que fue la guía de nuestros próceres, de nuestros líderes. Hoy izamos la bandera en conmemoración de las ideas, de la igualdad, de los principios que nos recuerdan al General Eloy Alfaro.

Al finalizar el siglo XIX, aparecen nuevas tendencias políticas en América y a nivel naciona surgen grupos que buscan cambios, una reestructuración social. La Revolución liberal se establece bajo el liderazgo de Alfaro.

La revolución inicia el 5 de Junio de 1895 en Chone cuando «El Viejo Luchador» fue proclamado Jefe Supremo y, posteriormente, Presidente Constitucional del Ecuador. Lidera su gobierno con el arma al brazo y en su mente los nuevos principios ideológicos liberales que van a guiar su gestión de gobernante, implantando una serie de reformas en los campos social, económico, político y militar.

Alfaro, “El General de las mil batallas y las mil derrotas”, promulgó la que llegaría a ser llamada Primera Constitución Liberal, que consagró la libertad de cultos, abolió la pena de muerte y estableció la igualdad de los ciudadanos ante la ley.

El 11 de octubre de 1895 Alfaro dispone que las mujeres se incorporen a la administración pública. En el campo militar, es el verdadero organizador y creador de la trilogía de institutos militares que forman y perfeccionan hasta ahora, aunque con diferentes nombres, a nuestras Fuerzas Armadas Ecuatorianas. Durante su gobierno, el ferrocarril llega hasta Colta. Se fundan las normas para la formación del magisterio primario y del Instituto Nacional Mejía. Aparece el laicismo en la enseñanza y la libertad de cultos, innovaciones que poco a poco van consolidándose.

Las guerras del liberalismo en el periodo 1895-1912, al margen de exaltar la lucha fratricida, constituyeron un factor de integración nacional que anuló parcialmente al regionalismo que dividía al país. Alfaro fue asesinado en la “Hoguera Bárbara”, pero su muerte no representó el fin de la Revolución Liberal. Los principios de la misma, las chispas del cambio siguen presente.

A través del tiempo a voces gritan nuestros corazones, libertad. Suspiros en el viento nos recuerdan las palabras de Alfaro: “Sin sacrificios no hay redención. La libertad no se implora como un favor; se conquista como un atributo inmanente al bienestar de la comunidad. Afrontemos, pues, resueltamente los peligros y luchemos por nuestros derechos y libertades. Hagamos algo digno que merezca los aplausos de la posteridad”.