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Fuerzas Armadas se alistan para acuartelamiento de mujeres

Quito, 2 de agosto de 2018

Desde este 4 de agosto, las mujeres mayores de 18 años podrán hacer el servicio militar voluntario de un año. Se trata de un plan piloto mediante el cual las Fuerzas Armadas ecuatorianas, a través del Comando Conjunto, decidió incorporar a 199 ciudadanas.

El acuartelamiento femenino se realizará en cuatro ciudades del país. En Sangolquí, en el Fuerte Militar Marco Aurelio Subía, en Guayaquil se realizará en la Brigada de Infantería número 5 “Guayas” y en la Base Naval “Norte”, de la Armada. En Cuenca, el proceso se desarrollará en la Brigada de Artillería 27 “Portete”; mientras que en Manta, en el Ala de Combate número 23.

El proceso de acuartelamiento en el Ejército

El 4 de julio pasado el Ejército emitió un instructivo para que las mujeres que deseen realizar el servicio cívico militar voluntario, lo hagan con las facilidades del caso.

En el documento se detallan los requerimientos que deben cumplir tanto el personal, los comandantes, así como las instalaciones para recibir al personal femenino, conforme lo señala el artículo 160 de la Constitución que asegura que las aspirantes “a la carrera militar y policial no serán discriminadas para su ingreso”.

Asimismo, se especifican los lineamientos para regular el ingreso, permanencia y salida de las ciudadanas que opten por realizar el servicio cívico militar voluntario, a partir del año 2018, entre las cuales se incluyen Políticas de Género e Interculturalidad de las Fuerzas Armadas, tomando como referencia las normas constitucionales y la experiencia del ingreso de personal militar femenino en la historia institucional.

Los lineamientos

En el instructivo se puntualiza que los comandantes de las unidades donde sean asignadas las mujeres, deberán verificar que tanto las instalaciones como el centro de instrucción, dormitorios, baños y lavanderías, cuenten con las condiciones básicas de seguridad, privacidad y sanidad para acoger al personal que realizará el acuartelamiento.

Además, seleccionará y designará a los y las instructoras; cuidará el aspecto médico y de salud de las conscriptos; planificará la inducción del Reglamento de Uniformes; proporcionará el tiempo necesario para el aseo inmediatamente después de que el personal femenino haya realizado actividades de entrenamiento; establecerá un área para chequeos médicos y hospitalización, en el centro de salud o dispensario médico, para las conscriptos mujeres.

Las acuarteladas también deberán cumplir, entre otros, algunas normativas. Por ejemplo, tener un familiar cercano a la unidad donde se encuentran, para que durante el período de franquicia reciba apoyo y cuidados; cumplir las acciones de género; realizarse chequeos médicos periódicos, entre otros.

En el documento también se indica que está prohibida la utilización, so pena de sanción, por parte de instructores u otro personal de la entidad, de términos que atenten contra la dignidad de las mujeres o la equidad de género. Fuerzas Armadas se alistan para acuartelamiento de mujeres.

Al inicio de este año, las Fuerzas Armadas ecuatorianas, a través del Comando Conjunto, decidió incorporar, por medio de la ejecución de un proyecto piloto, en agosto de este año, a 199 ciudadanas al servicio cívico militar voluntario (SCMV).

Para el efecto, se expidió el Acuerdo Ministerial número 056, del 20 de marzo del 2018, en el que, entre otros aspectos, se considera el incremento del tiempo de servicio de la conscripción a un año y, además, la incorporación de las mujeres.

El acuartelamiento femenino se realizará en Quito, Guayaquil, Cuenca y Manta. En la primera ciudad se efectuará en las instalaciones del Fuerte Militar Marco Aurelio Subía, en Sangolquí. En Guayaquil se realizará en la Brigada de Infantería número 5 “Guayas” y en la Base Naval “Norte”, de la ASrmada. En Cuenca, el proceso se desarrollará en la Brigada de Artillería 27 “Portete”; mientras que en Manta, en el Ala de Combate número 23.

El proceso de acuartelamiento en el Ejército

El 4 de julio pasado el Ejército emitió un instructivo para que las mujeres que deseen realizar el servicio cívico militar voluntario, lo hagan con las facilidades del caso.

En el documento se detallan los requerimientos que deben cumplir tanto el personal, los comandantes, así como las instalaciones para recibir al personal femenino, conforme lo señala el artículo 160 de la Constitución que asegura que las aspirantes “a la carrera militar y policial no serán discriminadas para su ingreso”.

Asimismo, se especifican los lineamientos para regular el ingreso, permanencia y salida de las ciudadanas que opten por realizar el servicio cívico militar voluntario, a partir del año 2018, entre las cuales se incluyen Políticas de Género e Interculturalidad de las Fuerzas Armadas, tomando como referencia las normas constitucionales y la experiencia del ingreso de personal militar femenino en la historia institucional.

Los lineamientos

En el instructivo se puntualiza que los comandantes de las unidades donde sean asignadas las mujeres, deberán verificar que tanto las instalaciones como el centro de instrucción, dormitorios, baños y lavanderías, cuenten con las condiciones básicas de seguridad, privacidad y sanidad para acoger al personal que realizará el acuartelamiento.

Además, seleccionará y designará a los y las instructoras; cuidará el aspecto médico y de salud de las conscriptos; planificará la inducción del Reglamento de Uniformes; proporcionará el tiempo necesario para el aseo inmediatamente después de que el personal femenino haya realizado actividades de entrenamiento; establecerá un área para chequeos médicos y hospitalización, en el centro de salud o dispensario médico, para las conscriptos mujeres.

Las acuarteladas también deberán cumplir, entre otros, algunas normativas. Por ejemplo, tener un familiar cercano a la unidad donde se encuentran, para que durante el período de franquicia reciba apoyo y cuidados; cumplir las acciones de género; realizarse chequeos médicos periódicos, entre otros.

En el documento también se indica que está prohibida la utilización, so pena de sanción, por parte de instructores u otro personal de la entidad, de términos que atenten contra la dignidad de las mujeres o la equidad de género.