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Mujeres esperan con emoción su ingreso a filas militares

Quito, 3 de agosto de 2018

Expectativa y emoción. Esos son los sentimientos que despierta la histórica apertura de las puertas para el acuartelamiento femenino en el Ecuador.

La joven quiteña Elid Revelo Males, de 19 años, tiene el sueño de ingresar a la institución militar. Confiesa que esta es una oportunidad que proporciona las “Fuerzas Armadas, para tener una mayor formación, valores y sobresalir en la vida”.

“Recién salgo del colegio. Quiero tener un mejor futuro para mí y mi familia. Uno de mis objetivos es pertenecer a esta institución. Si me quedo, no será solo este año sino para siempre”, asegura.

Al ser consultada sobre el ingreso de las mujeres a la entidad, apunta que tienen la “suficiente capacidad y que pueden hacer las mismas actividades que los hombres. Nosotros podemos lograrlo”.



Con ella coincide Marjorie Maldonado, quien dice que le pondrá ganas para quedarse en la entidad.

“Tengo el anhelo por demostrar que soy capaz de lograr muchas cosas. Quiero demostrar, a todos, que los objetivos se pueden cumplir. Aunque digan que somos el sexo débil, podemos superar obstáculos”, indica.

Padres apoyan a las jóvenes

Los padres de familia apoyan a las jóvenes. Isabel Ramos –quien es madre de Iveth Ramos– afirma que ayudará a su hija a cumplir su afán.

Relata que su hija le dijo “que si le dieran la oportunidad, la aprovecharía, sobre todo en una institución típicamente masculina. Ahí va a demostrar que puede hacerlo. Ella lo va a lograr. Pondrá todo su esfuerzo y sus ganas”, puntualiza.

Elmer Tobar, padre de Lizbeth Tobar, revela que el anhelo de su hija “es ingresar al cuartel”. Es la primera vez que el Gobierno permite que esto suceda, expresa.

Él está comprometido con el futuro de Lizbeth. “Ella quiere quedarse en las Fuerzas Armadas. Sabemos que allí puede crecer y lo va a lograr”.

En el Fuerte Militar “El Pintado”, ubicado en el sur de Quito, todo se encuentra listo y dispuesto para el acuartelamiento de las mujeres. Ellas tendrán un sitio destinado en el lugar, para permanecer mientras las trasladen a las unidades militares en donde prestarán su contingente.

Allí les realizarán los cheques médicos respectivos y se desarrollará la evaluación para determinar quiénes están aptas o no para el ingreso a las filas militares. Una vez que se llenen los cupos, las jóvenes se despedirán de sus familias, para cumplir, como lo dicen, el sueño de pertenecer a las Fuerzas Armadas ecuatorianas.